Las obras han alcanzado ya el 52% de ejecución y la previsión es que abra sus puertas el próximo mes de septiembre
La antigua Casa Andreu, una de las últimas casas señoriales del siglo XVIII que resisten en la calle Mayor de Castellón, se transforma. Tras décadas formando parte del paisaje histórico del centro, el edificio protegido por Patrimonio se convierte ahora en una biblioteca 5.0 que combina modernidad, tecnología y nuevos usos sociales. Las obras han alcanzado ya el 52% de ejecución y la previsión es que abra sus puertas el próximo mes de septiembre.
Y no será una biblioteca al uso, sino un espacio pensado para quedarse, pues además del servicio de préstamo y lectura el nuevo edificio permitirá la celebración de exposiciones, presentaciones, conferencias, sesiones de animación lectora o encuentros culturales, entre otros eventos.
El proyecto, con una inversión de 3,6 millones de euros (2,6 procedentes de fondos europeos Next Generation), no solo recupera y dignifica un inmueble emblemático del centro histórico, sino que aspira a dinamizar uno de los principales ejes urbanos de la capital de la Plana.
Cuatro plantas para vivir la cultura
El inmueble se organiza en cuatro plantas en torno a un patio central, convertido ahora en uno de los grandes protagonistas del proyecto.
La planta baja será el nivel más abierto y urbano. Concebida como un espacio de intercambio con la ciudad, contará con un gran lucernario que inundará de luz natural una plaza interior presidida por un jardín vertical. Aquí se ubicarán la zona de prensa, la bebeteca con sala de lactancia, un aparcamiento para bicicletas, office y un salón de actos flexible que podrá ampliarse hacia el exterior gracias a puertas correderas. Un espacio pensado para que la cultura salga a la calle… y la calle entre en la biblioteca.
La primera planta concentrará el corazón bibliotecario: consulta, préstamo y devolución, sala general de fondos y zonas de lectura con conectividad. También acogerá la sala infantil y juvenil, con mobiliario específico y rincones más íntimos que invitan a descubrir la lectura desde edades tempranas.
En la segunda planta se dispondrán las áreas de estudio individual y lectura silenciosa, junto a una terraza transitable, lockers y zonas de servicio, ampliando las posibilidades de uso más allá del interior tradicional.
La tercera planta estará destinada al trabajo colaborativo y profesional: salas de estudio grupal para seis personas, despachos para el personal, espacios flexibles y una sala polivalente de uso público con salida a una terraza vinculada a la fachada principal. Un nivel que refuerza la idea de la biblioteca como espacio de creación y encuentro.
Cerámica, sostenibilidad y tecnología inteligente
La transformación de la Casa Andreu también será visible en los materiales. El proyecto incorpora 1.600 metros cuadrados de revestimientos y pavimentos cerámicos, reforzando el vínculo con una provincia referente en este sector.
Pero la gran revolución será invisible a simple vista. El edificio integrará tecnología Smart Building con sistemas de monitorización de aforos, control de la calidad del aire, medición de índices lumínicos y gestión del riesgo. Todo ello permitirá optimizar el consumo energético y mejorar la experiencia de los usuarios.
Así, Castellón no solo recupera un edificio histórico: redefine el concepto de biblioteca como motor cultural, social y urbano. Un espacio que se proyecta hacia el futuro como una auténtica biblioteca 5.0 en pleno corazón histórico de la ciudad.










