La gastronomía castellonense vuelve a situarse en el panorama internacional de la alta cocina y suma este año dos nuevas distinciones.
La alta cocina ha vuelto a vestirse de gala en Málaga con la celebración de la prestigiosa entrega de estrellas Michelin, una cita que cada año define el mapa gastronómico internacional. En esta edición, Castellón ha reafirmado su peso culinario al mantener sus reconocimientos históricos y añadir dos nuevos nombre a la lista de los restaurantes más destacados del país.
Un año más, la provincia conserva tres estrellas Michelin que ya forman parte de su identidad gastronómica: Atalaya (Alcossebre), el proyecto creativo de Alejandra Herrador y Emanuel Carlucci, Raúl Resino (Benicarló), un referente por su defensa del producto local; y Cal Paradís (Vall d’Alba), el restaurante de Miguel Barrera, un clásico consolidado en la élite culinaria.
Y a todos ellos, se suman este año dos restaurantes de la ‘terreta’. La guía Michelin ha premiado al restaurante Llavor, en Oropesa del Mar, que ha obtenido su primera estrella bajo la dirección del chef Jorge Lengua. Su cocina, basada en un diálogo constante entre mar, montaña y huerta, propone un recorrido sensorial por la temporalidad y el entorno mediterráneo, una filosofía que le ha valido este prestigioso galardón.
Y de Oropesa del Mar, a Vinaròs. El chef Rubén Miralles, con su restaurante de nombre homónimo, también ha sido galardonado con la que supone la primera estrella Michelin para su establecimiento.
De esta manera, Castellón se consolida como destino gastronómico de referencia, situando a los chefs provinciales entre los más destacados del panorama nacional, lo que dota a nuestro territorio de un gran impulso para promover el turismo gastronómico.




