El espacio más gourmet de las fiestas, el Mercado Gastronómico, ha premiado las mejores propuestas de las fiestas
Las fiestas de la Magdalena han tenido este año su lado más gourmet. Durante las nueve jornadas festivas, el Mercado Gastronómico se ha consolidado como uno de los espacios más visitados por quienes buscan saborear la fiesta a través de la gastronomía. En esta edición de 2026, un total de 17 restaurantes han participado con propuestas que iban desde el street food más creativo hasta elaboraciones de alta cocina.
Entre todas las tapas presentadas, tres han destacado especialmente y han sido reconocidas por un jurado formado por profesionales del sector, entre restauradores y miembros de la Academia de Gastronomía de la Comunitat Valenciana. Tres propuestas que, además de triunfar durante las fiestas fundacionales de Castellón, pueden seguir degustándose el resto del año en sus respectivos restaurantes.
Mejor plato: el tartar de chuletón de Nakama

El premio al mejor plato ha sido para el tartar de chuletón de ternera madurado 90 días aromatizado con aceite de humo y yema pasteurizada, una elaboración del restaurante Nakama.
Se trata de la propuesta más gastronómica del certamen, un plato que destaca por la calidad del producto y por el equilibrio de sabores. La maduración de la carne aporta intensidad y profundidad, mientras que el aceite de humo y la yema pasteurizada completan una receta que combina técnica y sabor.
Al frente de este restaurante de Castellón están Aaron Marco y Álex Muñoz, quienes han convertido Nakama en un referente local de cocina fusión. Su propuesta mezcla influencias asiáticas con algunas de las recetas más queridas de la gastronomía española, creando platos con personalidad propia.
La tapa más popular: croqueta de rabo de ternera y kimchee

El reconocimiento a la tapa más popular (la más vendida durante las fiestas) ha sido para la croqueta de rabo de ternera y kimchee de Vicio de Croquetas.
Detrás de este concepto gastronómico está Iñaki Tobar, también responsable del restaurante El Portón. Su proyecto está dedicado íntegramente a las croquetas, con una amplia variedad de sabores y combinaciones.
El secreto está en su elaboración artesanal. Cada croqueta se prepara a partir de un caldo casero elaborado con el producto principal, mientras que el boleado y el empanado se realizan manualmente antes de ser ultracongeladas para garantizar su conservación sin perder calidad. En este caso, el rabo de ternera se combina con el toque ácido y picante del kimchee, creando una versión muy actual de este clásico de la cocina española.
Mejor propuesta gastronómica: la esencia de Cal Paradís en formato festivo

El premio a la mejor propuesta gastronómica ha sido para La Barra de Miguel Barrera por trasladar el espíritu de su restaurante a un formato festivo e informal sin perder la esencia de su cocina.
El chef Miguel Barrera es el responsable de Cal Paradís, restaurante distinguido con una estrella Michelin y dos Soles Repsol. En el Mercado Gastronómico ha apostado por recetas históricas del territorio, como el tradicional ‘tombet’ de Les Useres, junto a elaboraciones basadas en producto de lonja, como el calamar encebollado con morcilla.
Una forma de acercar la alta cocina al ambiente festivo de la Magdalena y demostrar que la tradición gastronómica de la provincia puede adaptarse a cualquier formato sin perder autenticidad.
Un escaparate gastronómico dentro de la fiesta

El Mercado Gastronómico se ha consolidado en los últimos años como uno de los espacios culinarios más interesantes de las fiestas de la Magdalena, ya que reúne en un mismo lugar a auténticos ‘templos’ gastronómicos de la ciudad y de la provincia.
Durante nueve días, castellonenses y visitantes han podido recorrer este espacio probando tapas que reflejan la diversidad de la cocina actual: desde reinterpretaciones de recetas tradicionales hasta propuestas creativas con influencias internacionales.
Y aunque la fiesta ya haya terminado, las tapas premiadas siguen disponibles durante todo el año en sus restaurantes, convirtiéndose en una excusa perfecta para seguir saboreando lo mejor de la Magdalena más allá del calendario festivo.




